martes, 22 de mayo de 2012

Mi libertad.

Mucho tiempo viví en el pasado,
reclamando, maldiciendo,
por los obstáculos,
 que  habían sido puestos en mi camino,
masticando las piedras del azar,
comiendo las cenizas del destino,
sin explicarme ¿por qué a mi? ¿por qué no a otro?
viviendo desde la arrogancia,
y el ego de ser mejor que los demás,
cuando en el fondo sabía,
que la pregunta que debiese hacerme es
¿y por qué no a mi?

Otra gran parte de mi vida,
viví en el futuro lejano,
pensando en la trascendencia,
pensando en lo que "debía" hacer,
en prepararme para lo que viniese,
dejando de lado las oportunidades que se me presentaban ahora,
sin observar la belleza que acontecía minuto a minuto,
segundo a segundo a mi alrededor.

Hubo otros tiempos,
en los que viví esperando en la oscuridad,
esperando que la voluntad de lo divino,
se hiciera manifiesto,
pensando que el eterno espíritu de lo impalpable,
condensaría en la realidad,
en mi vida, mis actos, mis consecuencias.

Pero en ninguno de estos tiempos me sentí feliz,
no fue sino cuando abracé el caos,
lo desconocido, y por lo tanto,
cuando reconocí mi propia voluntad,
cuando empecé a ser feliz,
no fue hasta que desafié al destino,
a Dios, a la sociedad,
cuando pude empezar a ser yo mismo,
y cuando empecé a ver la belleza de la vida,
de cada acto único, 
irreversible, y con consecuencias inesperadas.

Cuando comprendí que la libertad y la voluntad,
en un universo determinado, 
son una mera ilusión,
fue cuando noté, 
que el caos, te hace libre.





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